domingo, 2 de junio de 2019

Ivan el Terrible


Iván IV Vasílievich nació en las gélidas estepas de Rusia allá por 1530. Hijo de Basilio III y de Elena Glinskaya, su linaje era de una sangre más azul que el mar en el que se dejaron la juventud marinos de la época como Andrea Doria. Sin embargo, este joven líder (nacido, como su padre, para mandar sobre los rusos) tuvo que saborear los tristes jugos de la desazón cuando apenas sumaba las tres primaveras de vida.
Y es que, fue entonces cuando tuvo que ver cómo su padre dejaba este mundo. La necesidad hizo que fuese coronado, aunque fue su madre la que se asumió el trono en calidad de regente debido a la corta edad del niño.
Ya como Gran Príncipe de Moscú, nuestro protagonista sufrió el segundo revés del destino cuando su progenitora falleció en 1538. Independientemente de lo que le sucediera a Elena Glinskaya, lo cierto es que aquella muerte dejó sin un líder de peso a la región y avivó las intrigas entre las diferentes familias nobles.
Así lo afirma el historiador especializado en el país del vodka Paul Bushkovitch en su libro "Historia de Rusia": Los grandes clanes boyardos, los Glinski, Shuiski, Belski y Obolenski, compitieron por el poder en la corte y no dudaron en exiliar a los perdedores. La muerte de la madre de Iván espoleó todavía más las intrigas.
 Los boyardos siempre consideraron al pequeño como un estorbo que les impedía conseguir el poder, por lo que no dudaron en someterle a todo tipo de vejaciones. Las teorías más extendidas a día de hoy afirman que le humillaban, le golpeaban sin motivo y le privaban de comida.

La leyenda que se había forjado el primer Zar de Rusia incluía sus bestiales y sádicas acciones. Brutalidades tales como freír a personas vivas o escaldarlas en agua hirviendo.

En los siglos posteriores su figura fue sumamente odiada. Un ejemplo de ello es que, cuando el Zar Alejandro II mandó construir en su país un monumento a la historia de Rusia, ordenó que en él no figurase Iván el Terrible.

 A los 13 años dio la primera muestra de su fuerte carácter al ordenar la ejecución del príncipe Andrei Shuisky, líder de los boyardos, explica Linares. Aquel día, nuestro joven protagonista inauguró lo que, posteriormente, sería casi una tradición para él: hacer que una jauría de perros descuartizase y se merendase a sus enemigos. Este modo de actuar le permitió convertirse en un Zar. De hecho, nuestro protagonista fue el primero en conseguir este título. "Fue coronado por Macario, cabeza de la iglesia, en 1547, en la catedral de la Dormición. Macario le coronó no solo como gran príncipe, como su padre, sino también como Zar, título que en última instancia deriva de César, añade Bushkovitch.

2 comentarios:

  1. Habría que dudar de lo de la jauría, si ahora parece que lo de los perros de Kim Jong-un comiéndose a su tío ha sido una fake (aunque no su ejecución) lo mismo eso también lo sería. Aunque por otro parte, en aquella época, el pienso de perros no se comercializaba, y el efecto publicitario del método es indudable.

    ResponderEliminar
  2. DON ULTIMO
    Tal como dices, el efecto publicitario era decisivo.

    ResponderEliminar