miércoles, 26 de junio de 2019

San Juan de Luz


San Juan de Luz, con sus 14.000 habitantes y a solo 9 kilómetros de la frontera española, ha pasado de enclave de corsarios en el siglo XVII a puerto turístico coquetón, el último que ofrece buen resguardo hasta Arcachon.

Todo está cuidado con esmero, con ese mimo casi relamido de los franceses. Es un subidón para los sentidos asomarse a su playa urbana, conocida simplemente como La Grande Plage, una concha de arena sobre el Cantábrico, despejada ahora en invierno; o bajar por un callejón marinero festoneado por restaurantes tentadores, o pasear arriba y abajo entre las tiendas refinadas de la Rue Gambetta.

San Juan tiene a gala su carácter vasco y abundan los colmados gourmet, los carteles y las tiendas de recuerdos que alardean de esa identidad. Pero también es muy francés; leal e inevitablemente. De hecho, el País Vasco francés forma parte de la región de Aquitania y del departamento de los Pirineos Atlánticos.

Todavía hoy, y ya ha llovido, es blasón de orgullo local que en 1660 se casaron en la localidad Luis XIV de Francia y la infanta española María Teresa.

Volvamos a San Juan de Luz. En las tascas y tiendas de San Juan se esfuerzan por atender en castellano al foráneo y muchos lo hablan perfectamente. Buscando dónde comer, mirando los menús de los escaparates con cara de guiris en la inopia, una chica del pueblo se apiada de nuestro deambular, se detiene y recomienda en francés un restaurante próximo. En el bistró casi todos los cuadros eran de motivos taurinos o andaluces.

Volvemos a España, a las rancias pintadas pro ETA, la cartelería borroka, el rollazo nacionalista. Un gran globo que no va a ninguna parte. Sectarismo para hacer difícil lo natural, que se puede ser vasco y español, igual que se puede ser francés y vasco. Desde siempre, y afortunadamente.

1 comentario:

  1. El problema de las identidades es cuando dejan de ser múltiples y una característica de ellas pretende imponerse sobre el resto. Entonces esa parte de la identidad se convierte en una "identidad asesina", hace poco leí un libro de Amin Maalouf que se titula así "identidades asesinas" donde explica muy bien el problema.

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