viernes, 5 de julio de 2019

Sheffield

El centro de internamiento, llamado Moor Lodge, estaba ubicado cerca de Sheffield y, tal y como afirma el diario anglosajón, ha quedado olvidado en la historia a pesar de que en él se sucedieron historias extraordinarias. Por ello, los estudiantes de arqueología (matriculados en la universidad local) no solo se han propuesto desenterrarlo, sino también reunir toda la documentación que exista sobre él.
Así han logrado averiguar, por ejemplo, que fue diseñado en la Primera Guerra Mundial y que, en los años cuarenta, los reos padecieron todo tipo de privaciones en su interior. Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, Moor Lodge fue uno de los 1.500 campos de prisioneros que Gran Bretaña levantó en su territorio para confinar a los prisioneros que capturaba.

Tras el comienzo de las hostilidades, hasta sus muros llegaron reos italianos, quienes fueron obligados a trabajar en granjas cercanas bajo la supervisión de la población local. Siempre según el diario anglosajón, la mayoría mantuvo muy buenas relaciones con sus vecinos.
Los presos fueron alimentados a partir de entonces con la ayuda de contenedores de basura galvanizados que pasaban el día bajo la lluvia, el frío y los restos de lodo, explicaba al periódico un estudiante de la Universidad de Sheffield. Por si fuera poco, había tantas almas allí dentro que los presos fueron obligados a dormir hacinados en tiendas de campaña o en cuarteles minúsculos. Las pesquisas han logrado desvelar que, en 1944, el Comité Internacional de la Cruz Roja describió este campo de concentración como insuficiente» e inhabitable.

A su vez, un informe del mismo organismo afirmó que la mitad de los cautivos vivían en  chozas y el resto en tiendas de campaña. Los investigadores han hallado testimonios que corroboran que en los barracones vivieron hasta 70 reos, cuando el máximo debería haber sido de una treintena.

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